Un petardo muy quemado

Es ya noticia muy conocida y muy “masticada” la segunda fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de una de las penitenciarías consideradas, de máxima seguridad de México. El modo de hacerlo, también es ya una nota muy ventilada, inverosímil, pero ventilada, al hacerlo  mediante un túnel que, siendo sarcásticos, era prácticamente un centro comercial por dentro: aparadores, tiendas de conveniencia, cinema, etc., es decir, con una infraestructura increíble para lo que supone un fuga de una cárcel, que se apetece como un acto improvisado y precario. Hay quienes preferimos que las fugas no sean tan elegantes, tan estructuradas; algo peligroso, no con las comodidades y bienaventuranzas que se dicen. Si El Chapo salió por la puerta grande, como es probable, o a través de un túnel (formado por dólares) de la envergadura que se ha mencionado, resulta al final, irrelevante. Lo que es importante es la credibilidad del gobierno, del Estado Mexicano, del estado de Derecho, de la seguridad y la confianza en la instituciones. ¿Para qué lo quieren reaprehender? ¿Qué cárcel detendrá al Chapo? No hay muros ni barras que puedan contra su dinero, su influencia, su poder. El rol que desempeña en la simbiosis gobierno-sociedad. Para el no hay paredes. El asunto es la credibilidad, incluso, en la seguridad que se puede depositar en una cárcel como infraestructura de contención. Si se escapó por un túnel, entonces el sistema penitenciario ya no funciona. Ya no es factible el encarcelamiento como medida de retención. Si el agujero fue a través de la corrupción, de todas maneras la credibilidad se pierde, mediante un gran agujero en la confianza que se tiene en las instituciones. Quedó un gran orificio físico y de credibilidad. Se trata de una obra muy vista, muy gastada; un petardo muy quemado, una historia muy contada; aburrida, que no convenció ni conmovió a nadie, y que por el contrario, incluso, se puede decir, decepcionó; desilusionó. Los mexicanos merecemos la verdad; o por lo menos, mejores mentiras, mejores teatros, mejores escenas; nos merecemos algo mejor en cualquiera de los casos. A muchos, nos han decepcionado. Ese petardo era para ocasiones y con más producción mental; imaginación. Que haya corrupción es una cosa, pero que no exista imaginación, no se perdona.